Lamento comunicarte si no has leído ninguna de las publicaciones anteriores, que has sido presa de un engaño.
Afortunadamente, aunque te quedas sin un bonito bolso de paja por tan solo 6 euros, la buena noticia que vamos a darte es que este engaño es un beneficio a largo plazo para ti.
Gracias (o por culpa de) la globalización hoy podemos hablar de una interconectividad entre países, lo que hace que la gente de cada vez más lugares del mundo, puedan acceder a cualquier tipo de productos que quieran consumir.
La producción en masa ha logrado que cada vez más personas puedan acceder a servicios que antes eran considerados exclusivos o a los que solo podían optar aquellas personas que se consideran la élite.
Haber conseguido alcanzar aquellos productos a los que antes no teníamos acceso ha provocado que tengamos una devoción por las compras, por adquirir cosas nuevas, no quedarnos atrás. Perdemos incluso nuestra propia identidad para obedecer las exigencias del sistema: Consumir cuanto más mejor.
Lejos de parecer esto una advertencia sensacionalista, te dirigimos la pregunta: ¿eres un esclavo del consumo?